Sin perdón

22.02.2016 11:34

Manuel P. Abascal

Málaga 1 - Real Madrid 1

Colorín colorado esta liga para el Madrid se ha terminado. Todo el mundo recordará donde se consumó la tragedia y todo el mundo coincidirá que el cuerpo del delito se encontró en La Rosaleda pero pocos caerán que el Madrid ya andaba herido de muerte y que dichas heridas se fraguaron en otros lugares, plazas como el Pizjuan, Villamarín, Mestalla, etc….. sin nombrar los puntos que el equipo blanco se dejó en casa ante el propio Málaga de Gracia o Barcelona, en aquellos fatídicos cuatro meses donde el club decidió desviarse una vez más de la hoja de ruta y “regalar” dicho tiempo en forma de puntos al máximo rival.

El Madrid llegó a la Málaga con dos aspectos ya sabidos: el hecho de no poder fallar y el aspecto de saber que el club malacitano ante su gente no iba a defraudar y plantearía  más de un problema al equipo de Zidane que una vez más tardó en cogerle el aire al partido jugado fuera de casa y que le costaba un mundo superar la línea de presión adelantada del Málaga, lo que provocaba regalar el balón y no ser dueño del juego, si bien es cierto que las pocas veces que conseguían superar dicha presión llegaban al balcón del área de Kameni pero sin exigirle. Aún así, les mejores y más claras ocasiones eran del Málaga que convertían a Keylor Navas el mejor jugador madridista y ese es un dato revelador de alguien que trata de aspirar a levantar títulos.

Pero el Madrid ha dejado de sonreír lejos del Bernabéu, en Chamartín el equipo merengue se divierte y hace disfrutar, se muestra como un equipo con empaque, pero cuando deja la vitola de equipo local deja de ser eso,  se deja en casa la solvencia y el espíritu avasallador con el que comienza todos sus partidos un equipo y se muestra como un grupo de muchachos con talento, mucho talento que actúa como si se juntaran por vez primera a tocar una magnífica partitura en donde de vez en cuando alcanzan notas maravillosas pero que en circunstancias normales desafina por falta de cohesión; sólo Modric parece estar al altura del club que representa, ni se esconde ni se arruga, se ofrece en todo momento, pero con él y Marcelo no es suficiente. Ayer el Málaga fue más y mejor, probablemente mereciera la victoria porque tenía un plan, lo llevó a cabo y fue fiel a sí mismo. Sin embargo el Madrid, no.

El Madrid es víctima de sus propios errores conceptuales, desajustes, imprecisiones y es desarmado con cierta facilidad por aquel equipo que se esfuerce sobre el terreno de juego y sea razonablemente serio. Isco sumó kilómetros pero su peso en el partido fue desapareciendo, Jesé desaciertos y Cristiano mostró predisposición, un gran gol de cabeza en fuera de juego, un penalti marrado hecho sobre sí mismo con 0-1 que quizás hubiese cambiado el devenir del encuentro y la sensación de que su aportación fuera de casa cada vez es menos relevante. Kovacic entró por James para dar el “archiconocido” equilibrio pero su presencia fue diluida por el gran hacer del malacitano Camacho, todo ello sumado a la baja de última hora de Benzema, el socio de todos es el complemento ideal de Cristiano que sin él, no encuentra el referente en ataque imprescindible para sacar el máximo rendimiento a su juego. Una baja hoy por hoy difícilmente asumible para el  Real Madrid.

Mientras Florentino cambió de destino y se fue A Coruña a ver como los chicos del basket conseguían su tercera Copa consecutiva y cuarta en cinco años. Allí en el palco debió analizar por qué en la actualidad el Real Madrid es un club de baloncesto con una sección de fútbol, quizás porque delegó en gente capacitada mientras que en fútbol sigue “jugando” a ser manager general.

El efecto Zidane que sigo pensando  ha conducido al club a su hábitat natural, se diluye cada vez que toca viajar y con estos credenciales más allá de decir adiós a la liga, muy difícil tendrá para alcanzar la undécima sinfonía.

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