La experiencia de haber visto una Superbowl histórica

06.02.2017 14:06

Víctor Díaz / Foro Deportivo

Hablemos claro: difícilmente pude haber escogido un mejor día para estrenarme como espectador, en directo y a tiempo completo, de una Superbowl. Desde hace unos tres años vengo siguiendo la NFL no de forma incondicional pero sí de forma habitualmente ocasional –si es que puede existir esa expresión-; para entendernos, algunos partidos y, por los horarios y la excesiva duración de los mismos, siempre a ratos. Y eso mismo fue lo que hice en las dos ediciones anteriores de la Superbowl: ver en directo hasta el descanso –por lo tardío del horario en España- y, el resto, al día siguiente o cuando pudiese, en diferido.

Pero anoche decidí aventurarme y aguantar hasta el desenlace de la gran fiesta anual no sólo del fútbol americano –o “football”, como solemos decir en España manteniendo la denominación angloparlante de Estados Unidos para diferenciarlo de nuestro fútbol, “soccer” para ellos-, sino de todo el folclore y el espectáculo –vaya show el de Lady Gaga en el descanso- que, guste más o menos, es capaz de ofrecer el país del Tío Sam.

Y eso mismo, espectáculo del bueno entre los New England Patriots y los Atlanta Falcons fue lo que se vivió en Houston. Espectáculo… y una remontada histórica –la mayor de todas las Superbowls disputadas hasta la fecha-  por parte de los Patriots, que iban perdiendo por 25 puntos en el tercer cuarto (3-28) y que, comandados por su ya legendario “quaterback” –lo que sería más o menos el equivalente al medio centro organizador en el fútbol, pero con aún más importancia- Tom Brady, acabaron ganando por 34-28 con un “touchdown” conseguido en la prórroga.

Si he de ser sincero, yo iba con los Falcons, por el tremendo cariño que le tengo a mi querida amiga Glenda, americana de pura cepa, nacida y residente en el estado de Georgia. Me hubiese encantado felicitarla por lo que hubiese sido el primer título de los Falcons… mas eso no quita que admire profundamente la furibunda reacción de un equipo, el de Boston, que anoche se hizo con su quinta Superbowl, las mismas que Brady, para muchos –se lo dejo a los entendidos- el mejor “quaterback” de la historia.

Mientras la pobre Glenda, al otro lado del ordenador, se comía las uñas y se tiraba de los pelos, la defensa de los Patriots ahogó la construcción de unos Falcons fundidos en lo físico y, sobre todo, en lo psicológico. Y en el ataque, Brady, cuarta vez MVP, comandó a los suyos hasta lograr el empate a 28 a falta de 57 segundos, con un touchdown más posterior conversión de dos puntos –un “mini touchdown” desde la tercera yarda en lugar del tiro a palos-.

Y en el tiempo extra, con los Patriots lanzados, un nuevo “touchdown”, a la primera, selló el destino de la Superbowl de 2017. Por desgracia, no pude dar la enhorabuena a Glenda por sus Falcons; pero eso no quita que, realmente, me congratule por haber escogido este año para presenciar mi primera Superbowl completa. Tengo hoy pocas horas de descanso en el cuerpo, y así llegaré más o menos a la clase de ajedrez que tengo que dar esta tarde; pero la ocasión, indiscutiblemente, lo mereció.

(IMAGEN: AFP)

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