Hasta el final, vamos Real

10.08.2016 18:40

Manuel P. Abascal / Foro Deportivo

REAL MADRID 3-SEVILLA FC 2 (SUPERCOPA DE EUROPA)

El Madrid lo volvió hacer, como ya ocurriera en Lisboa o recientemente en la final de Milan ante el Atlético. Renació de sus cenizas cual ave Fénix cuando ya nadie daba un duro por él, cuando ya todo el sevillismo acariciaba, tocaba casi con la yema de los dedos la Supercopa de Europa apareció la figura irreductible de Sergio Ramos que no sabe nada de bajar los brazos para dar aire a los suyos y recobrar la esperanza.

El Madrid se presentó en  Trondheim con una lineación inédita, Zidane fu fiel a lo visto durante la pretemporada y dio la titularidad a Morata, Kovacic, Lucas Vázquez, Isco y a la sensación del verano Marco Asensio. El técnico francés ponía en liza a su 2ª unidad frente a un Sevilla de Sampaoli con conceptos nuevos y una base muy reconocible.

Decía que Zidane de salida asumió riesgos, riesgos medidos por lo ofrecido durante el verano, pero riesgos al fin y al cabo por el momento, el lugar y no contar con James, Benzema o Luca Modric desde el principio. El Sevilla con una propuesta diferente, con el balón como protagonista desde la salida, con unos centrales bien abiertos y en general un ensanchamiento del terreno generando amplitud. Ambos equipos con una presión arriba dificultando la salida, siendo la del Sevilla más continuada y con más hombres y la del Madrid más selectiva. La presión que proponía el Sevilla puso muy empinado el partido al Madrid que sentía notablemente incómodo de ahí el importante cariz que toma la victoria del Madrid anoche, se encontró con un equipo muy reconocible de Sampaoli y que ejecutó casi a la perfección un plan, un estilo de toque y asociación que desconectaba al Madrid y que con frecuencia le hacía recurrir a los balones largos y siempre poniendo todo el peso atacante sobre la banda derecha ante un Marcelo ayer desconocido.

Lo más reseñable de esa primera parte fue un Madrid a la contra ante un Sevilla que proponía posesión pero sin movilidad ni profundidad, el equipo blanco vivía del juego eléctrico que ponían en liza Kovacic superando líneas y sobretodo de Lucas y Asensio, que se destapó con un golazo, un cañón de una zurda exquisita y mortal, un disparo con toda la intención del mundo que acabó en la escuadra derecha de la jaula de Rico. Marco se ha dado a conocer internacionalmente, es un elegido y está para competir al máximo nivel. Es un tipo completo: tiene desborde, visión de juego y gol. Todos están advertidos, incluidos James e Isco.

El Sevilla reaccionó con su único tiro a puerta entre los tres palos en los 120 minutos salvando el penalti de Ramos sobre Vitolo. El “mudo” Vázquez enganchó un zurdazo desde la frontal del área  madridista ante la pasividad defensiva. Buen jugador este Vázquez, da temple, guarda bien el balón y es acertado en las elecciones, bien el Sevilla por su fichaje, mejor Monchi. Tablas al descanso, partido nuevo pero esta vez, de cuarenta y cinco minutos.

En el segundo acto, tal para cual, la tendencia del partido fue la misma pero el Madrid acomodado ante la falta de acoso sevillista dio uno, dos pasos atrás y el Sevilla lo aprovechó para meterse en campo madridista y acercarse al área con asiduidad que no peligro. Con esto llegó la jugada del penalti. Bien Vitolo y mal Ramos, penalti tan claro como evitable que transforma Konoplyanka con insultante tranquilidad. Veinte minutos para el final y el Sevilla le había dado la vuelta al marcador y no sólo mandaba en el electrónico sino que también lo hacía en el juego.

Para entonces ya eran de la partida Benzema por un Morata desconectado y melancólico, Modric y un James que tendría un valor fundamental, al equipo de Zidane le quedaban veinte minutos pero le faltaba fútbol. Y a falta de fútbol el Madrid tiró de esfuerzo, casta y orgullo personificado en la figura de su capitán Sergio Ramos que de nuevo lo volvió hacer, minuto 93, cuando el partido agonizaba y el Sevilla se veía vencedor, Ramos defiende un balón en su área en un córner mal ejecutado por el Sevilla que pierde el balón lo que permite al Madrid montar una contra a la que llega con Marcelo invirtiendo un balón de izquierda a derecha hacia la posición de Carvajal que prolonga hacia Lucas Vázquez que pone un balón perfecto en el segundo palo a un Sergio Ramos que por creencia y fe había acompañado la jugada desde su área como improvisado delantero centro rematando a placer de cabeza, si, de nuevo con la testa, como en Munich, Lisboa, la final de la Intercontinental,…. y otra vez Ramos para gozo de todo el madridismo y pesadilla contraria.

Donde algunos verán fortuna, yo veo fe. Donde otros ven flor en el trasero, yo veo amor propio. Y todo personificado en Ramos que ejemplifica claramente los valores que un día inculcara Di Stéfano, ADN madridista.

Gol, empate y prórroga. Todo por decidir en 30 minutos. Y con el estado de ánimo efervescente del lado blanco y alicaído del sevillismo. James en escena, ensalzando su figura y tirando de repertorio y esfuerzo. Kolo deja al Sevilla con uno menos y todo de cara para el Madrid, que después de remar mucho tiempo se encontraba el partido donde quería acompañado por una mejor situación física. Todo por tanto era cuestión de tiempo, pero Sergio Rico no estaba por la labor y despejaba todo balón que llegaba, su figura se agigantaba a medida que transcurría la prórroga y conducía al Sevilla hacia los penaltis. Hasta que a un minuto del final, Dani Carvajal, el mejor lateral derecho de este país robó un balón en la línea de medios y lo condujo pegado al pie en slalom hasta plantarse delante de Rico batiéndole con el exterior del pie derecho en su desesperada salida. Un gol de potencia, velocidad y calidad que valió un título, que acabó con las ilusiones sevillistas de la manera más cruel. Un gol que compensó su ausencia por lesión en la pasada Eurocopa, un gol que le vale al Madrid por tercera vez en su historia ser campeón de campeones. En un partido donde la leyenda de Sergio Ramos escribió un nuevo capítulo.

(IMAGEN: RTVE.ES)

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