
Fin de ciclo
20.03.2017 18:36Javier Romo / Crónicas del Pueblo
Lo duro de empezar algún proyecto es cuando éste toca a su fin. Cerramos, echamos el candado y se me torna difícil volver a abrir esa maravillosa puerta. Crónicas del Pueblo se despide, se cierra una preciosa experiencia.
Aún recuerdo cuando hace unos años mi amigo Víctor me decía que teníamos que hacer algo para escribir de deportes. Y en la otra oreja Ramón pidiendo un sitio para escribir de política, economía, sociedad e incluso de poesía.
Y lo curioso que jamás pensé que me iba a encontrar por el camino a gente maravillosa, gente que empezó a formar parte de mi familia. No, la de sangre no. La de diario.
Ha habido de todo. Ratos buenos y ratos malos, gente buena y gente no tan buena. Carcajadas, risas, enfados e incluso llantos. Pero me llevo la sensación de haber hecho algo maravilloso, y sobre todo de hacer algo que jamás pensé que pudiera hacer: escribir. Todo esto se lo debo a dos personas, dos personas que confiaron en mí cuando ni yo creía esta faceta oculta mía: Ramón y Jordi.
Nunca jamás, y los que me conocen lo saben, presumí de ser editor de Crónicas o alguien importante. Fui siempre uno más. Intenté ser alguien que solo quería colaborar.
Hoy, cuando me he despedido del grupo, con lágrimas en los ojos como las tengo ahora, me doy cuenta por los comentarios de mis compis, que a algunos Crónicas del Pueblo les ha servido para desarrollar talentos ocultos.
Pues os digo chicos que si eso ha sido así, con mayor orgullo doy el cierre. Pero vuestro talento, compis, no está en lo que tenéis oculto. Si no en vuestra humildad, vuestra colaboración, vuestras ganas de reír y de llorar, vuestras ganas de avanzar. Y eso no está oculto, eso se ve desde kilómetros de distancia.
He dicho en privado el porqué de tan dura decisión y se resume en una sola expresión: me toca vivir mi segunda oportunidad. O se puede resumir en una sola palabra. El nombre de la flor más bonita del mundo.
Ha sido un trabajo duro, pero gozoso. Ha sido un trabajo que ha requerido muchas horas, muchos días. Tiempo que necesito para mi nuevo proyecto: vivir feliz (te tó).
Sólo voy sacar pecho de una cosa. Para crear un proyecto así solo hay que tener una cosa, cojones. Y cabezón soy. Me demostrado de lo que soy capaz. Fui a buscar donde casi nadie escucha y encontré gente maravillosa. Gente que confió en mí, cuando fui de vacío a ellos. Gente como Carlos, Enrique, Jesús, Patri… ¡ufff! Son tantos que … ¡Joder, qué gran familia!
Os quiero a todos. Sois grandes. Gracias por dejarme crecer y gracias por perdonar mis fallos.
Aquí, en Sevilla o donde me halle en cualquier momento, saber que tenéis un amigo. Gracias por llamarme míster cuando tan siquiera merecía ser utilero.
Y a esos más de mil seguidores que nos han leído al día…GRACIAS. Sin lectores no hay lectura.
Y de todo esto solo una petición. Este mundo está mal de repartido. Y si existe alguien arriba, que le mande fuerzas a una “enana” que mora por el norte de España. Creo que lo mínimo que se merece cualquier persona es el derecho a vivir.
Hasta siempre
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